LA INVISIBILIZACION DE LAS MUJERES EN EL RELATO HISTÓRICO
Son muchas las mujeres que hicieron historia, al Igual
que muchos hombres, pero a ellas se les ocultó la remembranza de sus actos.
Hablamos de mujeres valientes, arriesgadas, talentosas, capaces de ir contra lo
que su época decía que había que hacer. Dejaron una huella imborrable en la
historia argentina, con ideas y hechos, pero que de forma deliberada no
aparecieron en los relatos de la historiografía oficial. Estas mujeres fueron
un pilar en la configuración de la Argentina naciente, no detrás de los grandes
hombres de la época, sino como protagonistas con propia voz.
A continuación les dejamos una entrevista que le hizo Mirador
Provincial dialogó al destacado y reconocido historiador rosarino, Carlos
Pistelli, sobre cinco mujeres que son clave en la construcción histórica del
país.
-¿Qué rol tenían las mujeres en la época del colonialismo
y qué lugar les deparaba a futuro, a diferencia de los hombres?
-La mujer tenía un rol en aquella sociedad patriarcal y
machista bastante limitada. O eran amas de casa, futuras madres, o como mucho
monjas. Ni siquiera, como hoy en día, se les asignaba el rol de educadoras: No
tenían al acceso a la educación. Recién con la Revolución y la Independencia
(1810-1816) se abren escuelas para mujeres, una de ellas en Santa Fe, fundada
por el caudillo Estanislao López, que fue de las pocas que se mantuvo abierta
décadas en todo el continente. Pero tampoco mejoró mucho la cosa. El propio
Alberdi en sus "Bases" famosas lo dice todo: "No hay que
educarlas, no nacieron para ser artistas, nacieron para ser señoras". Y ya
estamos hablando de 1853. Con el inicio de las luchas obreras y sindicales, la
mujer empieza a tener un rol. Mínimo, pero rol al fin.
-Muchas mujeres fueron partícipes en el día a día de la
construcción histórica del país, algunas desde el lugar privado al que estaban
relegadas: el doméstico. Sin embargo otras lograron ocupar un espacio en el
ámbito público, aquel que solo estaba reservado para los hombres, como es el
caso de Mariquita Sánchez de Thompson y Encarnación Ezcurra. Contanos de ellas.
-Son dos casos muy interesantes y te diría que podemos
agregar también a Ángela Castelli, hija del prócer. Son mujeres que pelearon
para casarse con el hombre que amaban. El caso de Mariquita llevó, inclusive, a
la intervención de un Virrey. Ángela, hija del revolucionario más audaz de Mayo
de 1810, tuvo que recurrir a la Justicia, porque el padre no aceptaba la
relación que tenía con un capitán de Patricios, hechura de Cornelio Saavedra,
con quien Castelli tenía viejas querellas.
El caso de Doña Encarnación es más interesante, no
solamente se casa con el hombre que quiere, sino quién sería ese hombre. En los
años que el marido deja su primera gobernación y parte en campaña contra los
indios, la política vernácula pasa por donde lo dirija Doña Encarnación. Ella
organiza la Sociedad Popular Restauradora y arma su brazo militante y
callejero, la famosa Mazorca. ¡Y ella le canta la posta al marido sobre lo que
tiene qué hacer! Doña Encarnación es la primera mujer que maneja realmente
poder político en el Río de la Plata.
-¿Quién fue Juana Azurduy y por qué es una heroína
popular?
-Quiero mencionarte que las mujeres de las que hablábamos
son mujeres de Buenos Aires. Con doña Juana cambia la cuestión, todas son
mujeres que pelean por vivir mejor, ser más libres de lo que el destino les
depara. Ahora, una cosa es pelear desde el confort que te da tu hogar y otra
cosa cuando la guerra toca tu puerta y entra a la fuerza en tu casa. Juana es
una guerrera de la Independencia, reconocida por Belgrano y Güemes, nada menos.
Es jefa de hombres, respetada y valorada por sus condiciones: ¡Recordemos, la
pucha, la época en que ella se destaca! Su marido, y sus cuatro hijos varones
mueren en la guerra, y los tiene que enterrar uno por uno sin cejar en la
lucha. No se queda en la casa cuando la guerra quiere violarla, como era la
costumbre de la soldaresca, en donde la mujer era objeto de carnicería sexual.
Es la que lucha por la Patria y sus hijos, por ser libre, en todo sentido. Es
la personalidad más admirable de toda la etapa independentista.
Y junto a ella se destaca otra mujer menos conocida,
todavía. Remedios del Valle, la madre de la Patria. Porque Juana y Remedios son
mujeres que pelean la guerra cuerpo a cuerpo con los varones. Remedios se destaca
como enfermera, cocinera, psicóloga, compañera. Los soldados la terminan
llamando "Madre de la patria", y un general, Viamonte, le consigue
una pensión que con Rosas nombrándola capitana para que no pase nunca más
hambre, es el reconocimiento final.
-Cabe mencionar también en la historia de la revolución a
Martina Chapanay, ¿Qué sabemos de ella?
-Es una bandolera, de ascendencia huarpe, y se repite la
historia de Juana. Es una luchadora, que blande lanzas en la región de Cuyo, peleando
bajo el mando de los caudillos de la época, a veces les roba, a veces los
sigue, siempre haciendo lo que quiere. Fue chasqui del Libertador de San
Martín, y eso le dio un renombre a su vida. Dicen que a Pablo Igarzabal, el
matador del Chacho Peñaloza, lo retó a duelo por haber matado tan
ignominiosamente a su jefe. Igárzabal levantó polvoreda, se acobardó,
diciéndolo en criollo, y pidió la baja del ejército.
-¿Por qué creés que las mujeres de las que hablamos
anteriormente fueron ocultadas en los manuales escolares, en los actos y que
cuesta mucho hablar de ellas?
-La historiografía escolar en nuestro país cuenta la
historia lo más simplificada posible, contándola desde la perspectiva de los
grandes varones que hicieron posible lo que hoy tenemos. No solamente faltan
las mujeres en la historia, faltan los pueblos que la realizaron. San Martín y
Belgrano son héroes, sin dudas: faltan los pueblos que los eligieron como
tales.
-¿Cómo historiador considerás que a la historia Argentina
y Latinoamericana le falta la visión de una perspectiva de género?
-Sí, primero, me gustaría decirte que no me gustar el
término "Latinoamérica", nos baja el precio. Nosotros somos tan
americanos como cualquiera. Puede que a algunos les interese ser más
"euroamericanos" (risas), pero bueno. Con este tema que me planteás
tenemos dos cuestiones. Una, efectivamente, falta. La otra, es que en
definitiva la historia de nuestro continente, un poquito menos nuestro país, es
machista. En doscientos años de historia, apenas tuvimos dos presidentas
mujeres, Santa Fe nunca tuvo gobernadora, recién acaba de terminar sus mandatos
la primera intendenta de Rosario. No se puede inventar lo que no pasó, y en
todo caso, tenemos que tenerlo presente como una enseñanza.
-Desde las primeras luchas por la independencia, pasando
por el derecho al voto femenino, hoy en día la ley del aborto, el reclamo por
la modificación de la ley de educación sexual integral que incluya perspectiva
de género, son luchas encabezadas por mujeres que fueron minimizadas. ¿Por qué
o para qué?
-Al varón, en síntesis, le asusta la mujer empoderada, la
mujer libre. No por nada las quemaron llamándolas brujas, para que quede claro que
no sean ejemplo de algo. Eso se está terminando, aunque cueste bastante. La
incorporación de la mujer al mundo laboral, el involucrarse en luchas que antes
no las tenían como protagonistas, viene creando las condiciones para una nueva
sociedad, que es la que estamos viviendo. Existen las mismas injusticias de
siempre, La diferencia,es que hoy participa, o debería, para conducir la
posibilidad de terminarlas.
Esperamos que les haya gustado! Nos vemos en el próximo posteo!

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